Lo Que No Debemos Hacer Después Del Sexo
Luego de haber tenido relaciones sexuales, hay actitudes comunes a gran cantidad de hombres y mujeres que suelen molestar al otro y, en última instancia, atentar contra un posible futuro encuentro. Sepa qué debe evitar
Hay ciertas actitudes usuales después del sexo que desengañan a hombres y mujeres. Por supuesto, las personas tienden a molestarse con diferentes comportamientos de la pareja sexual según la personalidad de cada uno y los gustos personales, pero hay actitudes comunes en hombres y mujeres que coinciden y juegan en contra para reiniciar cualquier contacto después del primer coito.
Para comenzar, muchas mujeres suelen manifestar su desagrado cuando el hombre, después de tener un orgasmo, se separa en forma abrupta y es desconsiderado con ella, en vez de continuar en una actitud cariñosa y apasionada y perpetuar el contacto a través de la caricia. A las mujeres les molesta cuando se dan media vuelta, ya sea para dormir o para seguir mirando el programa de tele, ignorándolas y transmitiendo un mensaje de falta de interés por la pareja . El orgasmo no es el fin de la relación y del contacto íntimo, sino que brinda la posibilidad de una comunicación y entrega tan intensa que debería ser parte de la primer etapa de la relación, para prolongar el placer.
Esta actitud de dormirse, conducta típica masculina y criticada por las mujeres, se debe a que el varón, luego del orgasmo, consigue una relajación muscular y física que lo sume en un sueño profundo. Por eso es importante planificar la hora del encuentro para un momento en el que el hombre esté descansado y no, como suele darse, luego de un día agotador de trabajo extremo.
Algunos varones, en su primer intento, experimentan una disfunción sexual, ya sea la pérdida de erección en forma injustificada, o una eyaculación precoz. Esta situación los intimida para seguir intentando, y se retiran porque los invade o bien un sentimiento de fracaso y vergüenza, o los supera el temor de estar padeciendo algún problema sexual del que se anotician en ese preciso momento. La sugestión se instala como fenómeno nuevo, y es el principio de una creencia que marca posteriores intentos sexuales frustrados.
En otros casos, luego del fracaso de la primera vez, se sumen en una obsesión por reivindicar su machismo, e inmediatamente se autoestimulan en forma compulsiva para poder provocar una nueva erección inmediata. Pero la situación se complica cuando no obtienen la respuesta esperada nuevamente. Lo indicado en este tipo de casos es dejarlo para otro momento, ya que los nuevos intentos serán en vano, y aumentarán las fantasías de sufrir un trastorno sexual serio o algo irreversible. En realidad, es este pensamiento negativo el que determinará un factor psicológico que requiera tratamiento terapéutico para solucionar la disfunción.
Muchos hombres se ponen ansiosos e indagan hasta obtener la respuesta que esperan escuchar: si la mujer consiguió el orgasmo o se quedó en el camino. Esto suele tener, para la mujer, una intensidad elevada a modo de presión, por lo que prefieren decir que han tenido un orgasmo antes de tener que dar demasiadas explicaciones o decir lo que verdaderamente les faltó para sentir verdadero placer.
En primer lugar, sería importante que el varón disminuya su curiosidad machista por saber si a mujer llegó al orgasmo. Muchos hombres desconocen los signos femeninos que le señalan que la mujer disfrutó, y si no sienten gritos, rasguños, ni ven el cuerpo de la mujer encorvarse o temblar, creen que ella no alcanzó el orgasmo. Pero cada mujer siente el placer de distinta forma, y sus manifestaciones son diferentes. Así que, señores, relájense.
Por otra parte, es importante establecer otro momento para dialogar de los gustos y necesidades estimulatorias, y no justo cuando se está tratando de conseguir el clímax.
Respecto a los hombres, detestan que la mujer los estimule luego de la eyaculación, para que recuperen de inmediato la erección y reiniciar la penetración. Es evidente que muchas mujeres se preocupan frente a la imposibilidad del hombre de tener una erección inmediata a la eyaculación, ya que desconocen que el varón necesita de un tiempo refractario para reponerse y comenzar de nuevo. El pensamiento común es de que hay otra, o que han perdido el interés en ellas, o que ya no los excitan, etcétera. Pero este cuestionario común femenino en forma de indagatoria lo único que consigue es molestar al varón y complicar la relación, evitando todo encuentro amoroso.
Muchas parejas creen que si no funcionó en determinado momento, cambiando el lugar (del dormitorio al baño, por ejemplo), o modificando la posición sexual, conseguirán el resultado esperado. Pero no siempre tiene que ver con factores externos, es más apropiado pensar que ese no era el día y dejarlo para mañana.
El sexo, lejos de ser tomado como un trabajo o una obligación, debe ser entendido como un momento de entrega de los amantes, y quien no puede entregarse al placer por distintas circunstancias debe ser conciente de ello y poder explicarlo sin temer al reproche. Las consecuencias de un mal sexo, sin duda, son siempre peores: la comprensión de todo lo que acontece al terreno sexual nos posibilitará los reintentos.
Noticia extraida de: http://infobae.com/
Hay ciertas actitudes usuales después del sexo que desengañan a hombres y mujeres. Por supuesto, las personas tienden a molestarse con diferentes comportamientos de la pareja sexual según la personalidad de cada uno y los gustos personales, pero hay actitudes comunes en hombres y mujeres que coinciden y juegan en contra para reiniciar cualquier contacto después del primer coito.
Para comenzar, muchas mujeres suelen manifestar su desagrado cuando el hombre, después de tener un orgasmo, se separa en forma abrupta y es desconsiderado con ella, en vez de continuar en una actitud cariñosa y apasionada y perpetuar el contacto a través de la caricia. A las mujeres les molesta cuando se dan media vuelta, ya sea para dormir o para seguir mirando el programa de tele, ignorándolas y transmitiendo un mensaje de falta de interés por la pareja . El orgasmo no es el fin de la relación y del contacto íntimo, sino que brinda la posibilidad de una comunicación y entrega tan intensa que debería ser parte de la primer etapa de la relación, para prolongar el placer.
Esta actitud de dormirse, conducta típica masculina y criticada por las mujeres, se debe a que el varón, luego del orgasmo, consigue una relajación muscular y física que lo sume en un sueño profundo. Por eso es importante planificar la hora del encuentro para un momento en el que el hombre esté descansado y no, como suele darse, luego de un día agotador de trabajo extremo.
Algunos varones, en su primer intento, experimentan una disfunción sexual, ya sea la pérdida de erección en forma injustificada, o una eyaculación precoz. Esta situación los intimida para seguir intentando, y se retiran porque los invade o bien un sentimiento de fracaso y vergüenza, o los supera el temor de estar padeciendo algún problema sexual del que se anotician en ese preciso momento. La sugestión se instala como fenómeno nuevo, y es el principio de una creencia que marca posteriores intentos sexuales frustrados.
En otros casos, luego del fracaso de la primera vez, se sumen en una obsesión por reivindicar su machismo, e inmediatamente se autoestimulan en forma compulsiva para poder provocar una nueva erección inmediata. Pero la situación se complica cuando no obtienen la respuesta esperada nuevamente. Lo indicado en este tipo de casos es dejarlo para otro momento, ya que los nuevos intentos serán en vano, y aumentarán las fantasías de sufrir un trastorno sexual serio o algo irreversible. En realidad, es este pensamiento negativo el que determinará un factor psicológico que requiera tratamiento terapéutico para solucionar la disfunción.
Muchos hombres se ponen ansiosos e indagan hasta obtener la respuesta que esperan escuchar: si la mujer consiguió el orgasmo o se quedó en el camino. Esto suele tener, para la mujer, una intensidad elevada a modo de presión, por lo que prefieren decir que han tenido un orgasmo antes de tener que dar demasiadas explicaciones o decir lo que verdaderamente les faltó para sentir verdadero placer.
En primer lugar, sería importante que el varón disminuya su curiosidad machista por saber si a mujer llegó al orgasmo. Muchos hombres desconocen los signos femeninos que le señalan que la mujer disfrutó, y si no sienten gritos, rasguños, ni ven el cuerpo de la mujer encorvarse o temblar, creen que ella no alcanzó el orgasmo. Pero cada mujer siente el placer de distinta forma, y sus manifestaciones son diferentes. Así que, señores, relájense.
Por otra parte, es importante establecer otro momento para dialogar de los gustos y necesidades estimulatorias, y no justo cuando se está tratando de conseguir el clímax.
Respecto a los hombres, detestan que la mujer los estimule luego de la eyaculación, para que recuperen de inmediato la erección y reiniciar la penetración. Es evidente que muchas mujeres se preocupan frente a la imposibilidad del hombre de tener una erección inmediata a la eyaculación, ya que desconocen que el varón necesita de un tiempo refractario para reponerse y comenzar de nuevo. El pensamiento común es de que hay otra, o que han perdido el interés en ellas, o que ya no los excitan, etcétera. Pero este cuestionario común femenino en forma de indagatoria lo único que consigue es molestar al varón y complicar la relación, evitando todo encuentro amoroso.
Muchas parejas creen que si no funcionó en determinado momento, cambiando el lugar (del dormitorio al baño, por ejemplo), o modificando la posición sexual, conseguirán el resultado esperado. Pero no siempre tiene que ver con factores externos, es más apropiado pensar que ese no era el día y dejarlo para mañana.
El sexo, lejos de ser tomado como un trabajo o una obligación, debe ser entendido como un momento de entrega de los amantes, y quien no puede entregarse al placer por distintas circunstancias debe ser conciente de ello y poder explicarlo sin temer al reproche. Las consecuencias de un mal sexo, sin duda, son siempre peores: la comprensión de todo lo que acontece al terreno sexual nos posibilitará los reintentos.
Noticia extraida de: http://infobae.com/


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